Les dije alguna vez que este espacio es sagrado? Como un parque de juegos, aquí lo que está en juego no son cosas de vida o muerte, son mas importantes. Comunicación sobre la vida, la muerte y la sexualidad de las mariposas.
Hay un sociólogo loco, odiado por muchos utopistas, que decía que la sociedad no es un conjunto de personas, sino un entramado de comunicaciones. El descartar la individualidad de la sociedad no le hizo ninguna gracia a sus colegas, estudiantes o lectores. Al parecer generaba crisis existenciales monumentales. Claro, si el carácter y la voluntad personal no importan en una sociedad, entonces qué sentido tiene el intercambio?
Es un error interpretativo.
La persona está mas que nunca presente...es sólo otro sistema...un sistema síquico con capacidad para generar comunicaciones, osea para percibir la alteridad.
Pero lo que se crea de esta capacidad no es una suma de personas...es otra cosa. Comunicación.
Y la comunicación es capaz de recrearse a si misma. It´s aliiiiiiiiive! :-)
Fin del paréntesis
Aunque no creo que tenga el copyright, ni mucho menos, soy una gran creadora de locura. A veces lo disfruto brutalmente, a veces mi locura me consume brutalmente. Es cómo un pártido interminable de tenis. Al menos estoy segura de que algo estoy jugando, y es posible que la pelota esté en mi campo. Digamos que es una forma de darme pelota :-B
Bueno, últimamente mi locura está jugando a los rebotes cortos conmigo. Y yo estoy emputecida (enojadísima en chileno) porque el árbitro no le cobra falta. El problema es que no tengo árbitro. O peor, puede ser que el árbitro todavía no me haya aclarado las reglas del juego.
Querido Dios: dónde mierda está el manual?
Respecto a la locura descubrí dos cosas:
1- la única forma de cortar el peloteo infernal es conectarse con la locura ajena. Jugar el partido a cuatro (2 personas y sus 2 locuras) equilibra considerablemente el partido. Chic@s, hay que jugar en dobles.
2- cuando no hay jugadores extras disponibles, está la música.
Mis investigaciones de campo me han llevado a concluir que la música es un santísimo remedio contra la locura.
La locura es como una serpiente (tómate esta, mito del edén, acabo de reinterpretar tu imagen de la tentación de Adan y Eva...in your face!), y cuando se ponga peligrosa la única forma de domesticarla es tocarle una melodía. Entonces se vuelve suave y divertida. Sí.
Ayer entonces, estaba yo caminando locamente por las calles, con esa angustia de mierda pegada a mí cómo sanguijuela. Traté de aturdirla a ronazos con cola. Pero me quedó una angustia aturdida. Solución parche poco recomendable.
Sin previo aviso, aparece una calle con un corazón rojo iluminado gigante colgando, y justo debajo...un escenario. Apago mi iPod.
Música!
En el escenario, hipnotizando una peña apretujada, estaba un grupo de instrumentos con sus hábiles dueños. Y una mina con calcetines de beetlejuice, mas loca que yo (gracias a Dios!), cantaba su locura. En unos cuantos minutos, mi serpiente estaba bailando y mi angustia había desaparecido.
Éramos muchos locos, escuchando música de locos. Fue cómo un partido de fútbol.
Lo soledad es un engaño.
Les compré un disco. Probablemente mi mejor adquisición del año...aunque jamás vuelva a escucharlo.
El arte, al fin y al cabo, es un salvavidas. Y ayer descubrí la importancia de ser buen público.
Por un momento me recordó que la locura es lo menos solitaria que hay...pero es engañosa. Si no fuera por que a algunos locos talentuosos se les ocurre transformar sus delirios en creaciones comunicativas, creeríamos muchos que estamos solos en el mundo.
Aqui van mis gracias a los creativos que tropezaron en mi camino. Manzaneros en general, ustedes me han salvado la vida.
Entonces arreglo mi deuda con el arte que mejor manejo: escribir sobre mi locura.
Por todo eso y más, criaturas creativas, este es un terreno de juego sagrado.
Gracias
Dancing Djinn